"El bosque sería muy triste si solo cantaran los pájaros que mejor lo hacen"



domingo, 10 de marzo de 2013

Obsessed


Al principio solo es curiosidad, un rápido pensamiento que dura unas milésimas. No me lo planteo, no me quita el sueño, no me marca. Luego empieza a ser más habitual, cada vez que el tiempo pasa lento, y mi mente quiere descansar, ese pensamiento cruza mi cabeza, y se entretiene con él unos cuantos minutos. Más tarde se vuelve rutinario, recurrente, no pasa un día en el que no le dedique algo de tiempo, empieza a ser parte de mí, de mi día, y ahí es cuando empieza a complicarse, porque empieza a volverse indispensable. El pensamiento llega a convertirse en una obsesión, en algo que vive permanentemente en mi inconsciencia, está activo las veinticuatro horas del día, respira de mi oxígeno, gasta mis energías, me quita el sueño, se ríe de mi, puede controlar mi estado de ánimo, mi humor, da a mi vida un nuevo sentido, una nueva perspectiva. Y al final acaba doliendo, un dolor placentero, al que soy completamente adicta, y que a cada día que pasa se vuelve más profundo, no existe ningún límite, ni ninguna frontera entre el pensamiento y mi alma. Y cada vez duele más, pero no puedo parar.

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