"El bosque sería muy triste si solo cantaran los pájaros que mejor lo hacen"



miércoles, 19 de febrero de 2014

Despertándome

Me he cansado de deprimirme, de no aprovechar la vida, de darme pena. La apatía se me repite, me empieza a saber mal, a podrido. La desesperación me consume, y me aprieta contra el suelo, que roza ya mi nariz con un toque que suena a despertador, a la alarma que comienza a resonar en mi interior despertándome.
El estrés es una sombra pegada a mí, la frustración y la rabia rebosan de super glue y por más que no quiera seguirán persiguiéndome. Pero viviré con ello, los utilizaré como una herramienta más, los ignoraré, sobreviviré lo mejor que pueda. Y sobre todo viviré.
Seguiré buscando la perfección, y a lo mejor tras chocarme tres o cuatro veces la llegue a acariciar. 
Quizá no consiga sonreír ni reírme tan fuerte como lo hacía hace años, quizá la felicidad no sea tan fácil de encontrar, pero sentiré algo. El sentimiento más amargo que exista, el que se crea tras el vacío depredador, en el fondo del océano, recubierto de polvo.
Unas garras me revuelven el cerebro, me gritan llenas de desesperación que reaccione, me pellizcan con sus dedos inquietos, ¡llegas tarde, muy tarde! ¡te has dormido durante meses! ¡Despierta!
Las lágrimas ahora son de rabia.
Y mis ojos, por fin abiertos, observan su propia vida de frente.

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